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Rey Del Chocolate delivers neo-soul trap moments listeners can enjoy in playlists, storytelling and daily rituals.
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Full lyric sheet, with a simpler surface.
Ascensor de mármol, perfume brutal, un pibe blindado que igual se siente mal. Fábrica de dulce, herida de sal, Argentina entera mirando el carnaval. Ricardo, Ricardo, rey del chocolate, lujo y cicatrices, corazón que late. Fort, Fort, ruido en el sillón, te volvimos chiste para tapar dolor. Ricardo, Ricardo, voz exagerada, fuiste nuestro espejo en versión dorada. Te sobraba todo menos un abrazo, cama king-size, sueño en pedazo. Autos, relojes, viaje y champán, pero en la noche el silencio manda más. Heredero raro de cuento torcido, pibe millonario pidiendo sentido. Subiste el volumen del show y del grito, “mírenme fuerte, porque adentro no me imito”. Bajo el cuero, el Botox y el brillo del set, hay un nene asustado que nadie ve. Te armás de tornillos, de acero y tatuaje, cada operación otro camuflaje. “¡Basta, chicos!” corta el aire espeso, pero el cuerpo cobra cada exceso. Padre orgulloso, gol de telón, hijo buscando alguna aprobación. Entre cámara, rating y confesión, se esconde un Ricardo sin producción. Somos país de novela y quilombo elegante, pobreza de fondo, deseo delirante. Por eso en tu risa tan fuera de sport, late algo nuestro: somos un poco Fort. Ricardo, Ricardo, rey del chocolate, lujo y cicatrices, corazón que late. Fort, Fort, ruido en el sillón, te volvimos chiste para tapar dolor. Ricardo, Ricardo, voz exagerada, cuando te entendimos ya no quedaba nada.